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Trastornos Psicofisiológicos

26 feb
Coloquio Internacional IIPCS

Coloquio Internacional IIPCS

Etiología

Los trastornos psicofisiológicos se han estudiado debido a que el hombre se compone de “psique” y “soma” que significan “mente” y “cuerpo”. Estos trastornos son la manifestación orgánica de un conflicto psicológico, que se expresa fisiológicamente y altera de manera significativa la función somática del individuo.

En los trastornos psicofisiológicos existe un bloqueo en la capacidad de expresión de las emociones y afectos, lo que provoca que la energía permanezca encerrada de manera crónica en el cuerpo y altere el funcionamiento de uno o más órganos, destinados a expresar el conflicto (González, J. J. 2001), y en consecuencia la persona se previene de la posibilidad de que su aflicción se vuelva consciente; por lo que la expresión del conflicto emocional no esta bajo el control absoluto de la voluntad, ni de la percepción de la persona.

Los sistemas orgánicos internos, están controlados principalmente por el sistema nervioso central y diversos mecanismos metabólicos y hormonales de retrorregulación.

La medicina comenzó a estudiar los problemas en los que se relacionaba lo psicológico con las enfermedades del cuerpo, Heinroth  1818, quien se refiere a la influencia que ejercía las pasiones sexuales sobre algunas enfermedades orgánicas como tuberculosis, cáncer o epilepsia. Posteriormente, Maudsley en 1876  postuló que la emoción no liberada se fija en los órganos y dificulta su funcionamiento. (González, J. J. 2001)

Todos los afectos son exteriorizados por mecanismos motores de secreción. Las expresiones físicas específicas de cualquier afecto, puede producirse sin  que la persona se  percate de su significación afectiva. Por ejemplo: la excitación sexual así como la ansiedad pueden sustituirse por sensaciones en algún aparato o sistema corporal.

Existen también equivalentes subjetivos de afectos, es decir una vez que una emoción ha quedado asociada en la infancia a una determinada actitud física, esta puede ser utilizada más adelante como expresión  deformada de una emoción, a menudo los síntomas quedan limitados a un determinado órgano o sistema de órganos, y la elección depende en ese caso en primer término, de factores físicos y constitucionales, pero también de todos los otros factores que contribuyen a crear la alteración somática y se convierte en la expresión  de algunos trastornos emocionales. (Camerón, N.  2001)

La mayor parte de las perturbaciones funcionales se originan por vías vegetativo – hormonales, y ésta es la forma exclusiva en que se producen síntomas debidos al quimismo alterado de la persona insatisfecha.

Cuando se presenta un daño físico mayor en el cuerpo no se afecta un solo órgano ni una serie de órganos, sino todo el organismo.

El trastorno psicofisiológico tiene su origen en las primeras etapas del desarrollo psicosexual, época en la cual el conflicto adoptó una vía de expresión primitiva en el cuerpo, previo a la instauración del lenguaje. Para MacDougall J. 1995, los elementos existentes en la génesis de los trastornos psicofisiológicos son:

1)    Madre desamparadora. La madre presenta dificultades para descifrar la sonrisa y los gestos de su bebé, así como las funciones corporales como respirar, orinar, defecar, las cuales ayudan al niño a tranquilizarse y puede empezar a registrar sensaciones agradables; Por lo tanto la madre al no entender los significantes del cuerpo del niño no puede primero responder preverbalmente a esas necesidades y después a ponerle palabras.

2)    En función de sus propios conflictos inconscientes,  la madre obstaculiza la capacidad del niño para aprender a diferenciarse de la ella e ir poco a poco alejarse de la madre con la sensación de que esta presente. Y al dificultar este proceso  en el niño origina un bloqueo en su capacidad de pensar, sentir y poder relacionar pensamientos o sentimientos, y a su vez atrofia el funcionamiento de algún órgano. Por lo tanto el niño aprende a ver a la madre en dos partes, una que es buena y gratificante y otra que es mala y rechazante.

3)    En este tipo de personas que padecen estos trastornos el padre desempeñó un rol sin importancia, debido a que la madre no encontró un complemento satisfactorio emocionalmente en su pareja y en su identidad masculina, por ello la madre transmite al hijo inconscientemente la idea de que no le otorga valor al padre.

4)    En las personas con este trastorno existen dos característica esenciales:

a) alextimia, que sucede cuando la madre no da nombre para diferenciar los   sentimientos y las emociones que el niño va experimentando durante su desarrollo. b) pensamiento operatorio, es en donde las personas son puramente racionales, esto es que no hay relación entre sus pensamientos y sus sentimientos. Y por ende el pensamiento se encuentra neutro, es decir sin agresión y ni gratificación.

5)    Por ello, la manera de protección que el niño utiliza no alcanza a resistir el ataque de la angustia ante el desamparo materno. Expresando así, su angustia de manera corporal.

6)    El sentimiento afectivo no tiene representación o símbolo, la madre en su incapacidad de transmitir a su hijo el afecto de manera calida y protectora, lo hace de una manera fría, de tal manera que la persona con un trastorno psicofisiológico  expulsa el contenido afectivo, y conserva en la memoria esa sensación de malestar físico, sin estar unido a su significado emocional en palabras. Desaloja la parte psíquica de una emoción que permite que se exprese la parte fisiológica como en la primera infancia, lo que conduce a repetir la expresión fisiológica en lugar del afecto. El individuo en estas condiciones se convierte en presa de un sin número de expresiones psicofisiológicas ante acontecimientos relevantes como pérdidas, abandonos, divorcios, separaciones, etc.

El grave problema que surge cuando existe una identidad y expresión de los afectos divididos causa que cuando estas personas se desarrollan presentan rasgos de dependencia; sensaciones de confusión, de vacío y desamparo; así como trastornos psicofisiológicos de diversa índole.

Proceso del Trastorno Psicofisiológico

Aquellos individuos que padecen estos trastornos centran toda su atención en su enfermedad olvidándose de sus relaciones interpersonales, siendo estas empobrecidas, y esto explica por que son egocéntricas estas personas,  debido a que ponen toda su energía en su enfermedad. (Fenichel, O. 1991) A su vez, el cambio físico puede representar inconscientemente, para el paciente una lucha entre el temor a perder sus relaciones de dependencia y un resentimiento crónico por sentir esa necesidad no satisfecha y frustrada; no puede expresar esto abiertamente sin exponerse al riesgo de una pérdida mayor de atención, por lo tanto estas personas reprimen respuestas de enojo y resentimiento, que son descargadas fisiológicamente. Una reacción inconsciente común es la del paciente que experimenta la enfermedad como castigo de malas acciones y que a su vez obtiene una ganancia secundaria de su enfermedad. (Mackinnon, A. 1981) por ejemplo, una persona que se moja, y no se previne con un  paraguas o algo con que protegerse, le produce una gripa, pero sabe que fue por descuido a no prevenirse, pero con la enfermedad obtiene el cuidado que no se dio a si mismo (a) como el apapacho, el abrigo, es decir obtiene mayo atención y cuidado.

Los psicoanalistas han postulado (Lawrence, K. 1984) que los síntomas psicofisiológicos  representan fuertes tendencias regresivas con estados de desamparo y dependencia, en la misma forma que expresan la reaparición de formas infantiles de conducta.  La expresión fisiológica se debe a que las defensas psicológicas son insuficientes para mantener la homeostasis. Los síntomas, entonces, se consideran como semejantes a las respuestas orgánicas indiferenciadas, típicas del bebé cuando se frustran sus necesidades, como cuando entra a un estado de tensión e intenta defenderse, es decir, las respuestas psicológicas pueden interpretarse como la perturbación inapropiada de las reacciones orgánicas que han servido para adaptarse o protegerse de algún stress en la experiencia de la vida humana.

Al incrementar la actividad general, todos los sistemas pueden cambiar el funcionamiento propio para satisfacer las demandas adicionales. En las experiencias y la conducta emocional, incluso cuando son normales, se nota claramente la participación visceral.

Por lo tanto, cuando una persona se ve sujeta a un estrés desusado, sea de procedencia interna o externa, es probable que se prepare fisiológicamente, sea para huir o para pelear.

Se reconoce que la expresión del síntoma es primeramente una activación o una desactivación del órgano o del sistema, con base en el despertar de un afecto. Es seguro que, de manera secundaria, el acto puede llevar consigo significados simbólicos, pero la cuestión crucial es el estado afectivo primario y la secuencia de los hechos que lo ocasionaron.

La hipótesis de la regresión (Lawrence, K. 1984) no proporciona ningún indicio para explicar por qué determinado sistema orgánico se selecciona como centro de la alteración en determinado individuo enfermo.

Alexander y otros autores creen que es más bien un conflicto emocional específico el que determina la anormalidad en la función de un órgano específico.

El síntoma psicosomático no explica por si solo la inquietud del paciente, la angustia profunda que originó el síntoma y que amenaza con abrirse paso a través de las defensas insuficientes, ejerce mayor influencia. (Cameron, N. 2001) Por lo tanto se considera al síntoma psicosomático “funcional” es una medida de urgencia que el paciente utiliza para impedir que la angustia lo agobie. Conscientemente es posible que desee alivio para su síntoma neurótico defensivo. El enfermo psicosomático, al igual que el neurótico, tiene una resistencia inconsciente a renunciar a las medidas que son por completo o en parte defensivas.  En ocasiones parece que el enfermo protesta demasiado cuando subraya que sus síntomas tienen un origen somático y niega la posibilidad de que existan causas psicológicas. (Mackinnon, A.1981)

La negación consciente equivale a un reconocimiento inconsciente. Y uno de los objetivos en el tratamiento es ayudar al paciente a relacionar sus síntomas, dificultades y desajustes de su personalidad ya que son una fuente de angustia.

Un mecanismo de defensa central es la negación, puesto que el paciente no piensa en términos psicológicos, tiende a negar la existencia de conflictos y sus emociones resultantes y cuando el reconocimiento es ineludible, niega la relación del conflicto con sus síntomas. (Fenichel, O.1991)

Tipos de reacciones psicofisiológicas

Los conflictos emocionales producen angustia, que a través de una acción prolongada sobre el sistema nervioso autónomo, puede alterar gravemente la regulación del cuerpo, con resultantes manifestaciones de síntomas que se refieren a diversos órganos viscerales vegetativos. (Lawrence, K. 1984). Estos síntomas tienden a manifestarse en forma de trastornos localizados a ciertos sistemas, especialmente en el sistema cardiovascular, en el aparato gastrointestinal, en el sistema endocrino, en el árbol respiratorio en la piel y en el sistema genitouriano. (Lawrence, K. 1984)

Como sintomatología resultante se atribuye en forma tan definida a las vísceras, muchos de estos trastornos se denominaban “neurosis de un órgano”. Si el impulso autónomo de origen emocional producía una alteración fisiológica. (Fenichel, O. 1991)

Así los que sufren de diversos síntomas con padecimientos físicos, pero con los factores originales de naturaleza emocional la alteración patológica que resulta de la acción de las causas emocionales llega a un punto en el que ya no es reversible.

Estos desórdenes son maladaptativos, pero de comienzo logran algo que el paciente no conseguiría por otros medios debido a que no son algo que el paciente piensa conscientemente. Es algo que le ocurre cuando sufre estrés. El proceso de desarrollo de un desorden es inconsciente, pues el paciente no sabe lo que está ocurriendo. (Cameron, N. 2001)

Asimismo los desórdenes psicofisiológicos realizan ciertas funciones como:

1)    Poner en lugar de una situación intolerante una enfermedad física real o aparente.

2)    Cambiar una ansiedad difusa y regresiva de un pequeño (primaria), por una ansiedad secundaria basada en conflictos conscientes surgidos de impulsos infantiles, que la persona no puede controlar de otra forma que no reconoce, con el resultado de una enfermedad e incluso la muerte.

3)    Proteger al paciente de caer en una psicosis franca.

4)    Otorgan privilegios que se le dan a una persona enferma.

5)    La utilización de la enfermedad física para obtener el interés, el cuidado y el afecto.

El paciente psicofisiológico, a pesar de su regresión sigue teniendo un sistema de ego sumamente organizado, un superego con su ideal de ego, sistemas defensivos inmensamente complejos y una riqueza enorme de pensamiento de proceso secundario.

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Publicado por en febrero 26, 2013 en Articulos

 

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